Tlamacazapa
"Gente con miedo" (Del Nahuatl)
Situados en las montañas del centro de México, los habitantes nahuas del pueblo de Tlamacazapa (población: 6,100 personas) se ganan la vida precariamente tejiendo canastas de palma, un antiguo arte conservado a lo largo de siglos. Este complejo contexto pueblerino se caracteriza por una profunda pobreza, sobrepoblación y desnutrición; distintos problemas de salud y discapacidades; además de servicios deficientes de agua y saneamiento, con infestaciones de parásitos. Entre las dificultades sociopolíticas de la comunidad encontramos el alcoholismo en la población masculina; la violencia y el machismo como norma; un alto grado de analfabetismo; una creciente cultura de drogadicción; y una rápida transición desde un relativo aislamiento hacia una apertura a las influencias externas.
Las personas comen dos veces al día. Compran maíz, lo muelen y hacen tortillas sobre el fuego al aire libre, dejando rápidamente al bosque desnudo de madera flamable. A menudo agregarán una floja (sopa) de agua, arroz, cebolla y jitomate a su alimento. En ocasiones, se pueden dar el lujo de compartir frijoles, huevos o en días de fiesta, pedacitos de puerco o de pollo. Los niños están hambrientos o paradójicamente tienen poco apetito. Más del 50% de ellos están desnutridos (mal desarrollados y con falta de nutrientes) o en su defecto seriamente desnutridos. Muchas mujeres se encuentran anémicas debido a una dieta pobre, parásitos intestinales y frecuentes embarazos. La mayoría de las mujeres son iletradas y raramente salen del pueblo; su mundo es pequeño. Las muchas casas encabezadas por mujeres, viudas o abandonadas, son las mas pobres entre las pobres, viviendo en pequeñas casas de paja con techos de cartón que dejan pasar cualquier viento y lluvia. Pocas familias son agricultoras de maíz, cultivan en tierra rocosa lo cual provoca una escasa cosecha. No hay plomería, ni agua corriente, la gente usa cualquier espacio abierto como baño. Abunda la basura plástica y de otros tipos, los puercos andan por todas partes, estableciendo ciclos terribles de enfermedad.
Opresión: pobreza espiritual
Las historias de los pobladores, especialmente de las mujeres, son trágicas: ellas hablan de fatiga intensa y enfermedad, muertes de pequeños niños, golpizas, maridos y hermanos muertos en peleas de borrachos. Los hombres se beben los pocos pesos de sus familias –una forma adictiva de tratar con la desesperanza y una débil imagen masculina. Las mujeres hablan del sentimiento de ignorancia, culpa y cansancio. Las enfermedades comunes, como la diarrea y la muerte súbita, son consistentemente explicadas por el “mal de ojo” o “brujería” en lugar de factores como transmisión parasitaria/bacterial o desnutrición. Años de dura supervivencia junto con una fuerte creencia en el mal de ojo han delineado a una cultura complicada por los chismes destructivos, la sospecha desconfiada y el resentimiento.
Los individuos se atacan unos a otros en lugar de atacar sus problemas intentando liberar la energía negativa. Para justificar su falta de acción, las autoridades señalan esto como la evidencia de que la gente es incapaz de cooperar o ser civil (Friere 1970). Los ataques son realmente una manifestación de temor y baja autoestima, hombres y mujeres conviven diariamente pero al fin de cuentas, con consecuencias autodestructivas. Esta es la violencia de la pobreza y la opresión, resultado de una población severamente debilitada económica, cultural y espiritualmente. Gente insegura y con un espíritu débil, poseído por una disminuida visión de su futuro, afirmando, “¿Qué quiero? No lo se: dime.” Con poca fe en su habilidad para cambiar sus circunstancias, la mayoría de la gente de Tlamacazapa acepta pasivamente una vida de existencia temerosa iluminada con pequeños momentos de alegría. Los sueños, la fuente interna de la vida, están tan secos como la tierra de Tlamacazapa a finales de Abril..

Tlamacazapa
